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La Ley sobre Abuso de Drogas no regula la ketamine, pero la Ley sobre Medicamentos sí la regula y pueden sancionarte por traficar con ella. Es un anestésico potente que calma el dolor y se utiliza en las operaciones.
Puede encontrarse en forma de polvo blanco cristalino, en líquido o en pastillas. Es bastante parecida a un fármaco que utilizan los veterinarios al operar a los animales.
Puede ingerirse, inhalarse, o inyectarse.
Al tomar ketamine se experimentan efectos alucinógenos. Algunas personas han experimentado la sensación de estar fuera de sus cuerpos. Puedes sentirte dinámico y ebrio. A continuación, es posible que te sientas entumecido y experimentes movimientos convulsivos en los músculos.
Tras haber tomado la droga, algunas personas pueden sufrir nauseas y
vomitar. El resultado es impredecible y nunca se sabe cómo va a salir la experiencia.
Puede deprimirte y darte ataques de pánico, o provocarte ambos efectos.
Como con las demás drogas, tomar una dosis más alta o mezclar
la ketamine con otras sustancias tales como alcohol o tranquilizantes es muy
arriesgado
y puede provocarte una parada cardiaca o pulmonar. De hecho, es posible que
se detenga el funcionamiento del cuerpo.
La utilización prolongada puede aumentar las probabilidades de permanecer desorientado y ensimismado. Es posible que al final no tengas ningún interés por lo que sucede a tu alrededor. Básicamente, te apartas de todo.