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La PCP es una droga sintética de Clase A.
Puede presentarse en forma de líquido, cristales, pastillas o polvo blanco cristalino.
Puede inyectarse, inhalarse, fumarse o ingerirse.
El PCP es una droga alucinógena que provoca sensación de ensoñación o euforia y distorsiona la percepción del tiempo y el espacio.
Puede hacer que te sientas angustiado o deprimido y puede afectar a la coordinación. Aumenta la presión sanguínea y el ritmo cardíaco. Es posible que se produzcan vómitos, escalofríos, rigidez y debilidad muscular. Algunos consumidores pueden volverse violentos.
En dosis mayores puede causar sensación de ebriedad o puede provocar un coma.
El uso frecuente puede provocar paranoia. Pueden oírse ruidos imaginarios, volverse violento, angustiado y padecer depresión aguda. Se puede experimentar tendencias suicidas y la tentación de tomar una sobredosis. En dosis mayores, puede provocar daños cerebrales, pérdida del conocimiento y torpeza.
En algún caso, las personas que toman PCP pueden sufrir convulsiones. Cuanto más duren, más probabilidad habrá de sufrir daños cerebrales, que pueden causar discapacidades mentales o incluso la muerte.